Creación de alianzas en los equipos

Isabel Mora Conceptos 0 Comments

En los entornos de trabajo, cuando hablamos de crear alianzas en los equipos, ¿de qué estamos hablando exactamente? El diccionario de la lengua define alianza, en su acepción primera, como la acción de aliarse, en su acepción tercera, como el pacto, convenio o tratado en que se recogen los términos en que se alían dos o más partes, y en su séptima acepción, como la unión de cosas [valdría decir personas] que concurren a un mismo fin.

La alianza es el pegamento, la simbiosis de su misión, su visión y sus valores, que debe unir al equipo y enfocarlo en unos objetivos compartidos, crear un sentido de pertenencia y delimitar las normas comunes de funcionamiento.

Es la herramienta que permite elevar la responsabilidad del grupo, que define de manera consensuada las normas que rigen las relaciones internas de sus miembros, que empodera a cada uno de las personas del equipo y que da acceso a la autogestión, factores todos ellos que maximizan los resultados que un equipo es capaz de aportar a su organización.

Para alcanzar una alianza sólida en el equipo el primer paso es el diagnóstico de su estado actual, tanto de las relaciones individuales como de la realidad del sistema que se produce en conjunto, que constituye una entidad por sí mismo y debe ser analizado aparte. En no pocos análisis se peca de la falta de esta óptica grupal, limitando el acercamiento a la situación actual solo a través de los comportamientos individuales. La psicología ha demostrado una y otra vez, en sucesivos estudios, que tenemos comportamientos, actitudes y opiniones que perfectamente pueden ser distintos cuando se está dentro o fuera de una comunidad o grupo de personas.

Es necesario, en este diagnóstico previo, detectar en qué fase evolutiva se está, en conjunto, así como la actitud del líder con respecto a la situación actual, al aquí y ahora, además de sondear su posicionamiento con respecto al resto de fases naturales, tanto para entender la historia previa como para prever futuros conflictos.

Una vez alcanzadas las conclusiones de este diagnóstico previo se establecen las pautas para que cada uno de los miembros de manera individual, pero también de manera colectiva, adquiera herramientas y competencias que habitualmente pivotan alrededor de adquirir (1) habilidades para una comunicación efectiva no violenta y/o, según cada caso, (2) habilidades para manejar conflictos y enfocarlos como oportunidades. Si bien, pueden aparecer otras necesidades como la de adquirir (3) habilidades para gestionar tareas y tiempos o, incluso, (4) habilidades para usar herramientas básicas y técnicas que tal vez se supuso en algún momento que los miembros el equipo eran capaces de manejar.

Una vez realizado el diagnóstico, adquiridas las competencias y habilidades necesarias para hacer avanzar al equipo hacia una nueva fase o estado más maduro y sólido, si en conjunto son capaces sus miembros de consensuar sus objetivos comunes, un sentido de pertenencia y definir unas normas de funcionamiento que garanticen la satisfacción y la motivación, se está preparado para crear esa alianza que va a definir el futuro, tanto de las relaciones y el funcionamiento grupal, como de los resultados, por lo tanto, de su capacidad para alcanzar los objetivos que han unido a esas personas bajo un mismo paraguas.

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